
Hace tiempo mi viejo me hizo ver una película que se llama "Fin de semana de locura" ("Weekend at Bernie’s", 1989). Bueno, me acuerdo que yo era re guacho y que me gustó, y recién acabo de verla de vuelta. Sintéticamente, la película trata de dos oficinistas que, como dijo mi vieja, son unos perejiles bárbaros, y descubren un fraude en su lugar de empleo y terminan dando vueltas con el cadáver de su jefe por una isla llena de guitudos que les importa tres carajos todo y no se dan cuenta que el guachín está muerto. Un meeeeo de la risa.
La cosa es así, los locos estos se rescatan del chanchullo y se lo comentan a su jefe -que casualmente es el autor del ilícito-, y este los invita a "trabajar" en el asunto a su casa de fin de semana, en una isla de gente con guita, pero más vale que lo que va a hacer es mandarlos a matar. Ahora, por las dudas primero va a pedirle permiso sus amigotes mafiosos para ejecutar el siniestro, y ellos le dicen que sí para conformarlo, pero en realidad lo van a liquidar para ahorrarse problemas; es que los giles que andan haciendo saltar la ficha sobran, ¿viste?. Bue, a toda esta cháchara, los dos papafritas van a la isla y se encuentran con perras y borrachines que salen de abajo de la arena, daikiris, caviar, y lujos de película, y el cadáver de su jefe con expresión de complicidat (jeje). Encima, por allá entra a caer gente hasta que la casa es un mar de caravana, y nadie se rescata de que el loco es un fiambre. Y acá empieza lo bueno, con los dos zapatos viviendo la vida loca en la casa de su jefe muerto, disimulando la situación a manotazos de locura pura. Una película que fabrica carcajadas como Micro$oft platita. Una masa, y no tengo que decir nada más. Hay que mirarla y tratar de no palmar de una sobredosis de risa, así de simple.
Escrito originalmente el 27 de mayo de 2007.
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